Tía Teresa se ha puesto a dieta.

Ayer por la noche me llamó a las tantonas echa un basilisco porque una "amiga" suya le había dicho que quizá le sobraran un par de quilitos (o no llevaba gafas la amiga o la edad hace que las cosas disminuyan de tamaño...¡¡¡¡Dos quilitos!!!)
El caso es que ha dado orden al servicio de que se acabaron las grasas y los hidratos de carbono. Tendrían ustedes que haber visto la cara de la "cocinera" cuando escuchó eso de: "Prohibidas las grasas saturadas y los carbohidratos"...me la imagino en el supermercado formando corrillo con las colegas para identificar tan malignos alimentos.

Cuando Tía Teresa decide que se va a cuidar, y eso suele ocurrir un par de veces al año, ya sabemos todos que ¡nos vamos a cuidar! Donde antes ponía "Jamón de Jabugo JJJJJ" ahora va a poner "Choped desgrasado", lo que era la caña de lomo de la sierra de Aracena, ahora va a ser "Salami light" y se acabó eso de quesos curaditos y sudorosos. A partir de ahora cuajada Danone desnatada, desazucarada, desgrasada, deslactosada, deslechada, desquesada y descuajada, todo un manjar para paladares exquisitos.

Como siempre ocurre en estas épocas, van a empezar a aparecer por los rincones de los armarios más perdidos de su palacete, envoltorios de toda clase de porquerías grasientas y pringosas. Si ir más lejos el año pasado detrás de un Caravaggio, en el armario del dormitorio principal, que ocupa habitualmente Tía Teresa, apareció un hueso de jamón de cinco estrellas cuyo hueso brillaba como si hubiera sido frotado a conciencia. El día que apareció el famoso hueso descarnado, la señora tía montó en cólera y se propuso encontrar al culpable de aquel latrocinio....las aguas volvieron a su cauce cuando se supo que la única llave que existe de ese armario la esconde ella bajo siete corpiños y cuatro miriñaques.


En fin, que ya les iré contando cómo discurre esto de la dieta de Tía Teresa.