Cita Iniciado por pana Ver Mensaje
Eso no es cierto.

No fue el trabajo lo que Dios maldijo, es necesario que leas bien, a ser posible ocho o diez veces. Aquí te dejo la cita.

"Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás."



Por cierto, no seas flojo, y toma ejemplo, no hagas como muchos que comen su pan con el sudor del de enfrente.

Paz.
Hay dos cosas que no me cuadran Pana:

La primera es que no veo cómo se puede entender otra cosa del Génesis que no sea considerar el trabajo como un castigo. Ni leyendo veinte veces consigo ver lo que tú ves. Las palabras de Dios se producen después de que el hombre haya pecado. Antes, en el Paraíso todo era paz, alegría y NO HABÍA ningún sufrimiento (de hecho no se trabajaba). Por tanto...¿Por qué Dios hace hincapié en que después de haber pecado, toca sudar para poder comer? No tengo la más mínima duda que eso forma parte del castigo.

Lo segundo es lo de buscar trabajo. Hagamos una suposición (tómalo como un juego dialéctico)

Si yo no necesitase trabajar para poder pagar mis "cositas" ¿Sería ético quitar un puesto a otro que lo necesita más que yo? ¿Para qué necesitaría yo aumentar mis ingresos si ya tengo más que de sobra?
Si la cuestión es una cuestión de "dar buena imagen social", ¿No es cierto que yo estaría haciendo un sacrificio en favor de otro a pesar del deterioro de mi imagen social?

Es como esos políticos que tienen siete sueldos y aún les parece poco. Otra cosa es que yo fuera un empresario y tuviera la capacidad siempre de reinvertir mis beneficios en la creación de empleo. Esto último me podría llevar, de ser un empresario de éxito, a que los más desfavorecidos vieran en mí a un rico enemigo de la clase trabajadora ¿No te parece?


Entre Tía Teresa y tú me habéis convertido en un mar de dudas.


Un saludo afectuoso