Sí; deseo añadir algo. Ese mismo tío del que te hablé, (en cuya casa yo pasaba buenas temporada en mi niñez) era un fumador fanático, un adicto al tabaco y al café. Por eso nunca me criticó que yo también lo hiciera. Las palmas de sus manos chorreaban sudor copiosamente, ¡cajetillas van... cajetillas vienen! Pero no pasó mucho tiempo cuando él se convirtió a una religión y dejó el vicio definitivamente; hasta el día de hoy.
Todos queremos que haya paz en el mundo y respeto entre todos los seres humanos, pero las cosas que hacemos, "las diabluras" que inventamos son obligatoriamente para provocar la guerra entre nosotros mismos.
¿Has oído hablar del espacio vital? Es el espacio físico que nos corresponde a cada ser humano. Observa el dibujo que hizo Leonardo Dvinci.
Por ejemplo: Si yo enciendo mi equipo de música o mi televisor dentro de mi casa, y subo el volumen del mismo hasta que irrumpa en la casa de mi vecino, estoy invadiendo su espacio vital que le corresponde a él. Estoy pisoteando su privacidad. El sonido no debe salir de las paredes de mi casa.
Otro ejemplo: Si voy sentado en un autobús con las piernas abiertas, de modo que la persona que está a mi lado se tiene que recoger porque se siente incómoda con mi posición, estoy invadiendo también su espacio vital.
Eso ocurre con el humo del cigarrillo.





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