Cita Iniciado por Dalgurak Ver Mensaje
No te apures, no es tan facil ofenderme.

No se trata de que yo apoye el fumar sino que defiendo el derecho de hacerlo, tampoco soy un ebrio ni un marihuano pero defiendo el derecho de la gente para que lo hagan a sus expensas y con sus consecuencias.

Me permito informarte que no porque yo sea fumador voy a apoyar o fomentar el crimen y no porque alguien sea un vicioso va a ser un criminal desgraciado. Cierto es que muchos por sustentar su vicio se vuelven delincuentes y mas que juzgarlos es para tenerles lastima pues las cosas que hacen son de lo mas deshumanizantes, por lo general es gente que necesita ayuda mas que un dedo señalandolos.

El tema que quieres tocar es muy sensible y lleno de matices, tanto asi que no se puede hacer una declaracion tan tajante y generalizadora como estas haciendo y esperar obetener una explicacion coherente de un grupo de problemas como lo que son cada tipo de adiccion pues cada persona decide acoplarse o cae en una adiccion por razones personales que van desde un simple estado de animo, experimentar o divertirse hasta experiencias de vida que requieren ser evadidas por medio de estimulos fisicos y embrutecimiento de los sentidos.

Volviendo a tus palabras, fumadores somos muchos y a la mayoria no la ves asaltando ni matando para poder fumar un cigarrillo, criminales tambien los hay no fumadores o abstemios, otra cosa diferente es que caigan en acciones criminales y que usen la droga o el alcohol como medio de escape o para darse valor para realizar sus actos brutales como sucede con los sicarios en Mexico.

No se si me doy a entender.
Hola DALGURAK
Cuando yo contaba con 12 o 13 años de edad, es decir cuando yo era un parvulito ignorante, solía irme a pasar temporadas a la casa de uno de mis tíos en la provincia donde el vivía.
Allá yo compraba cigarrillos, y me los fumaba en el parque del pueblo, como si yo fuese un hombre. Mis padres jamás supieron de mis acciones. Lo hacia a escondidas siempre que tenía oportunidad. Me sentía un hombrecito. Yo deseaba que me vieran como un muchacho maduro. Yo no me daba cuenta si molestaba a los demás con mi humareda y con mi bajo a cigarrillo, ni me importaba.
Un día, me puse a analizar qué estaba haciendo yo con inhalar y exhalar humo y echarlo adentro de los pulmones?
Los ojos se me cerraban y me ardían con el humo. No veía el beneficio que eso me reportaba.
Sinceramente, las veces que llegué a fumar (que no fueron muchas) no sentí ninguna mejoría en mi vida; me di cuenta que fumaba por dármelas de adulto. Nada más.
Me dije a mi mismo ¿Qué es esto de fumar? ¿Para qué? ¿Para estar hediondo a cigarrillo?
Si yo me envicio ¿Con qué autoridad les diría yo a mis futuros hijos que no fumen?
Y así, sin que nadie me aconsejara, y sin leer ninguna escritura, dejé el asunto de fumar.
Hoy, en la actualidad, sigo sintiendo asco de ese vicio. Y no soporto que alguien me eche su humo encima. Si voy en un autobús y alguien se atreve a encender una cosa de esas, le hago un escándalo, y tiene que apagarlo; incluso hasta los demás pasajeros se amotinan a mi favor.