Como escribió el apóstol Juan, “el verdadero” es Jehová, el Padre de Jesucristo.
Él es el único Dios verdadero, el Creador. El apóstol Pablo reconoció:
“Realmente para nosotros hay un solo Dios el Padre,
procedente de quien son todas las cosas” (1 Corintios 8:6;Isaías 42:8).
Otra razón por la que Jehová es “el verdadero”,
como se le califica en 1 Juan 5:20, es que él es la Fuente de la verdad.
El salmista llamó a Jehová “el Dios de la verdad”
porque es fiel en todo lo que hace
y no puede mentir (Salmo 31:5; Éxodo 34:6;Tito 1:2).
Refiriéndose a su Padre celestial, Jesús dijo:
“Tu palabra es la verdad”
. Y con respecto a su propia enseñanza, aseveró: “Lo que yo enseño no es mío, sino que pertenece al que me ha enviado” (Juan 7:16; 17:17).
Jehová también es “vida eterna”. Él es la Fuente de la vida y
es Quien la da como una dádiva inmerecida por
medio de Cristo (Salmo 36:9; Romanos 6:23).
Además, el apóstol Pablo dijo que Dios es
“remunerador de los que le buscan solícitamente
” (Hebreos 11:6).
Jehová remuneró a su Hijo levantándolo
de entre los muertos y remunerará con vida eterna
a los que le sirven de todo corazón (Hechos 26:23;2 Corintios 1:9).
Por consiguiente,
¿a qué conclusión deberíamos llegar?
Pues que Jehová, y nadie más, es
“el Dios verdadero y vida eterna”.
Él es el único que merece recibir
devoción exclusiva de aquellos a quienes creó
(Revelación [Apocalipsis] 4:11).

Iniciado por
Elisabet*
nadie respondió a esta cita de la carta de Juan que enseña que Jesucristo es Dios mismo que se hizo hombre. Además el Evangelio también enseña que Jesucristo
es Dios mismo que se hizo hombre.
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LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)