El Evangelio enseña que Dios quiere misericordia y no sacrificios, y que Jesucristo es Dios que se hizo hombre, y nos enseña en el Evangelio los verdaderos mandamientos de Dios y que hay que guardar para entrar en la vida.
El evangelio enseña
que Jesus se ofreció como sacrificio
porque no quiere sacrificios
- Efesios 5:2 –“Y andad en amor, así como Cristo
- nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros,
- ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.”
- Aquí se señala explícitamente que Jesús
- se dio a sí mismo como sacrificio por nosotros.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)
Misericordia, tu razonamiento falla en varios puntos, y no por lo que diga Pablo, sino por lo que dicen los propios Evangelios.
Dices que “en ninguna parte del Evangelio” Jesucristo enseñó que su muerte tuviera valor expiatorio o que sustituyera los sacrificios anteriores. Pero eso no es cierto. Jesucristo sí habló de su muerte con ese sentido. Por ejemplo:
“el Hijo del hombre vino [...] para dar su vida en rescate por muchos”
(Mateo 20:28, Traducción del Nuevo Mundo)
Eso no es Pablo. Eso es Jesús en el Evangelio. Y además dijo:
“este significa mi ‘sangre del pacto’, que va a ser derramada a favor de muchos para perdón de pecados”
(Mateo 26:28, TNM)
Otra vez: eso no lo dice Pablo, lo dice Jesucristo. Así que no es verdad que la idea de la entrega de Cristo como ofrenda o rescate venga solo de cartas posteriores.
También dices que, como Jesús dijo “misericordia quiero y no sacrificio”, entonces no puede hablarse del sacrificio de Cristo. Pero ahí estás confundiendo cosas distintas. Jesús estaba condenando los sacrificios hipócritas, los rituales sin obediencia ni compasión. No estaba negando la voluntad de Dios de usar la entrega de su Hijo para salvar. De hecho, Jesús jamás dijo: “mi muerte no tendrá ningún valor redentor”. Al contrario, habló de su sangre derramada, de su vida entregada, y de su muerte como rescate.
Además, nadie está diciendo que a Jesús le gustara sufrir. Eso es una caricatura del argumento. Una cosa es que no le agradara el dolor, la tortura y la injusticia de sus enemigos, y otra muy distinta que no aceptara entregar su vida obedeciendo a su Padre. Jesús mismo dijo:
“Yo entrego mi vida [...] Nadie me la quita, sino que la entrego por mi propia iniciativa”
(Juan 10:17, 18, TNM)
Y también oró:
“Que no se haga mi voluntad, sino la tuya”
(Lucas 22:42, TNM)
Así que su angustia no prueba que su muerte no fuera parte del propósito de Dios; prueba que su sufrimiento fue real. Pero aun así obedeció.
Dices también que Jesús se dejó crucificar solamente para enseñar que los hombres matan a inocentes. Eso reduce muchísimo lo que los Evangelios enseñan. Claro que su muerte desenmascara la injusticia humana, pero no solo fue eso. Jesús explicó el propósito de su muerte con palabras mucho más profundas: rescate, pacto, derramar su sangre a favor de muchos, dar su vida por las ovejas. Eso está en los Evangelios, no hace falta ir a Pablo para verlo.
Luego afirmas que Jesús abolió las leyes del Viejo Testamento porque eran “preceptos de hombres”. Pero eso tampoco encaja con lo que Jesús dijo. Jesús afirmó claramente:
“No piensen que vine a destruir la Ley o los Profetas. No vine a destruir, sino a cumplir”
(Mateo 5:17, TNM)
Así que Jesús no enseñó que la Ley dada por Dios fuera simple invento humano. Lo que sí condenó fueron las tradiciones humanas que anulaban la palabra de Dios. No confundas una cosa con la otra.
También dices que hay que juzgar todos los escritos a la luz del Evangelio. En eso, en parte, de acuerdo: todo tiene que armonizar con la enseñanza de Cristo. Pero precisamente por eso tu conclusión falla, porque los Evangelios sí armonizan con que Jesús diera su vida por otros. No es una doctrina extraña ni ajena a Cristo.
Y sobre tu rechazo de las cartas de Pablo, tampoco puedes despacharlas diciendo que fueron “torcidas por los indoctos” como si eso las anulara. Lo que Pedro dijo es que algunos las torcían, no que fueran falsas. Al contrario, reconoció que eran escritos que los ignorantes tergiversaban para su propia destrucción. O sea, el problema no eran las cartas, sino quienes las deformaban.
En resumen:
- Jesús sí habló en los Evangelios de dar su vida como rescate.
- Jesús sí habló de su sangre derramada para perdón de pecados.
- “Misericordia quiero y no sacrificio” no niega la entrega de Cristo; condena la hipocresía religiosa.
- Que Jesús sufriera no significa que no se ofreciera voluntariamente.
- Jesús no abolió la Ley de Dios como si fuera un invento humano; la cumplió.
Por eso, KIMO tiene razón en lo esencial: no estás defendiendo mejor el Evangelio, sino ignorando partes claras del propio Evangelio que no encajan con tu interpretación.
Timoteo 2:24-26
Un siervo del Señor no debe andar en peleas; al contrario, debe ser bueno con todos. Debe ser apto para enseñar; debe tener paciencia y corregir con corazón humilde a los rebeldes, esperando que Dios haga que se vuelvan a él y conozcan la verdad, a fin de que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los tiene presos para hacer de ellos lo que quiera.
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El Evangelio nos enseña que Jesucristo es Dios que se hizo hombre y nos enseña en el Evangelio los verdaderos matamientos de Dios y que hay que guardar para entrar en la vida .