Según Hechos 2:45 y Hechos 4:34-35,
los creyentes
“vendían sus propiedades y bienes,
y lo repartían a todos
según la necesidad de cada uno”
Esto indica que muchos tenían tierras,
casas y posesiones.
Porque en Pentecostés,
miles de judíos de distintas regiones
vinieron a Jerusalén (Hechos 2:5-11).
Tras escuchar el mensaje de Pedro,
unos 3,000 fueron bautizados (Hechos 2:41).
Muchos decidieron quedarse
para aprender de los apóstoles,
pero no tenían medios para sostenerse.
• Los cristianos locales
vendieron sus bienes para sostener
a esta comunidad emergente.
• Fue un acto temporal
de solidaridad espiritual,
no un mandato universal de pobreza.