El último intento.

Creo, ELB, que no distingues bien entre OMITIR y NEGAR.

Ejemplo:
Supongamos que Lucas hubiera escrito en su evangelio: “un mago que venía del Oriente se presentó en Jerusalén, diciendo «Dónde está el rey de los judíos, que vengo a adorarle»”.

El no hablar de la estrella podría considerarse una omisión, pues nada dice en contra.
En cuanto a los magos, no puede considerarse que omita magos. Implícitamente estaría negando que fueran varios.

Los tres evangelistas sinópticos cuentan (de distintas formas, claro) que las mujeres se encontraron el sepulcro vacío, y allí mismo un ángel les dijo que Jesús había resucitado.

Juan, en su evangelio, niega que un ángel dijera a las mujeres que Jesús había resucitado. Implícitamente lo niega al escribir: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.». María Magdalena, cuando se encuentra con Jesús, ignora que Jesús haya resucitado, lo cual desmiento lo narrado por los sinópticos sobre el ángel.

Los evangelios son un cúmulo de mentiras. Cuentan todas las mentiras que sean necesarias para convertir a un hombre en dios. Que es el propósitos de ellos.