Para quitar el pecado y la muerte de sus súbditos futuros del Reino,
era vital que el Mesías primero fuera cortado de la existencia como cordero de sacrificio. (Juan 1:29; Isaías 53:7, 12.)

kimo le predica el evangelio a Roberto y sus damas de compañía

(Juan 1:29) Al día siguiente, Juan vio a Jesús viniendo hacia él y dijo:
“¡Miren, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!


(Isaías 53:7) Fue oprimido y dejó que lo maltrataran, pero él no abría la boca.
Fue llevado como oveja al matadero, como una oveja
que se queda callada ante sus esquiladores, y él no abría la boca.


(Isaías 53:12) Por esa razón, le daré una parte entre los muchos,
y él se dividirá el botín con los poderosos, porque derramó su vida hasta la muerte
y fue contado entre los pecadores;
llevó los pecados de muchas personas, y por los pecadores intercedió.