La propiciación es un acto agradable a Dios. Pero los sacrificios no son agradables a Dios, pues Dios nunca los quiso ni los había mandado.
Jesucristo dio su vida dejando que le matarán para que con su ejemplo y sus enseñanzas del Evangelio, conociéramos los verdaderos mandamientos de Dios, que son los que Jesucristo enseña en el Evangelio y que Él mandó guardar para entrar en la vida.





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