Según el evangelio, y llegada la hora de la verdad, Jesús se comportó como un humano cualquiera.
Ni siquiera se dirigió a su Padre. Dijo como todo hijo de vecino en las horas malas: “Dios mió, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"
Si era Dios, supongo que pasó por su mente la ingente cantidad de personas que, siglos después, repetirían sus lamentos, bien en potros de torturas o en hogueras alimentadas por supuestos seguidores suyos: La Inquisición.
Posiblemente esa visión le consoló. Habiendo podido evitarla, no la evitó.
O no la evitó, por que nada tenía que ver con esa gentuza (La Inquisición).
"Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"
(Mateo 27:46 Reina-Valera 1960)
Última edición por tomas0402; 23-nov.-2021 a las 07:31
La Verdad nos hará libres.