
Iniciado por
tomas0402
Parece ser que después de Constantino, hubo algún que otro emperador que esperó a bautizarse y asumir la religión cristiana al final de sus días.
El fin era cometer tropelías en su mandato, y al final convertirse para ganar el Cielo.
Bien hacían los tales, pues la doctrina cristiana conduce a esa conclusión.
El mayor asesino de la historia puede ir al Reino de los Cielos, como el mayor hombre bueno de la historia puede ir al Infierno.
… según la doctrina cristiana, claro está.