Cita Iniciado por ELB Ver Mensaje
No es ningun invento, es mas bien avalado por varios textos como estos:

1) Zacarías 11:11-13


"Y fue deshecho en ese día, y así conocieron los pobres del rebaño que miraban a mí, que era palabra de Jehová.

Y les dije : Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario 30 piezas de plata.

Y me dijo JEHOVÁ : Echalo al tesoro; ¡hermoso precio con que ME han apreciado ! Y tomé las 30 piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro".


Resulta que, según Mateo 26:15 y 27:3 y 9, quien fue vendido a los principales sacerdotes por 30 PIEZAS DE PLATA, fue Jesucristo, el Hijo.
Queda demostrado por la misma Biblia que el nombre Jehová también se aplica al Hijo, no solamente al Padre.



2)
Isaías 40:3 :

"Voz que clama en el desierto : Preparad camino a JEHOVá; enderezad calzada en la soledad a NUESTRO DIOS".

Comparemos esa profecía con su cumplimiento en Mateo 3:3 a través de Jesús y de su predecesor Juan el Bautista :

"Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo :
Voz del que clama en el desierto : Preparad el camino al Señor, Enderezad sus sendas".

Cuando comparas Isaías 40:3 con Mateo 3:3, vemos que el "Jehová" de Isaías es el "Señor" que menciona Mateo.

Y para Juan el Bautista, ese "Señor" es Jesús, como lo dice claramente en Mateo 3:11 : " ... pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego".

Así que, con su ministerio, Juan el Bautista preparó el camino del Señor, de ese Señor a quien Isaías llama Jehová


3)
Salmo 16:8.

Dice : "A JEHOVá he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido".

Fíjense bien que David dice : "JEHOVá".

Ahora bien, en el sermón que Pedro pronunció el día de Pentecostés, en Hechos 2:25, el apóstol cita ese Salmo 16:8 y dice : "Porque David dice de él ..." (ese "él" es Jesús)

"Porque David dice de él [Jesus] : "Veía al Señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido".

Fíjense bien que Pedro está hablando de Jesús y le aplica el Salmo 16:8 a Jesús, el Señor = JEHOVá
Los cristianos (los evangelistas en primer lugar) se dedicaron a tomar de las profecías aquellas palabras que les convenía para poder aplicarlas a Jesús.
Tú acabas de poner unos ejemplos de esto que digo.

Veamos lo que dice Mateo sobre Juan el Bautista.

"A este Juan se había referido el profeta Isaías cuando dijo:

Se oye una voz;
alguien clama en el desierto:
“¡Preparad el camino del Señor;
abrid sendas rectas para él!”.
(Mateo 3:3 La Palabra (España))

Veamos lo que dice verdaderamente Isaías. Obsérvese que nada tiene que ver con Juan el Bautista, pero Mateo adultera lo escrito por Isaías para poderlo aplicar a Jesús.

Una voz anuncia a gritos:
Preparad en el desierto
un camino al Señor,

allanad en la estepa
una senda a nuestro Dios.
(Isaías 40:3 La Palabra (España))

Ahora, más de lo mismo. Aquí Mateo, en su afán de rebuscar, nos dice que lo de la traición de Judas estaba profetizado. Veamos:

"Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías: Tomaron las treinta monedas de plata, que fue el precio de aquel a quien tasaron los israelitas, 10 y compraron con ellas el campo del alfarero, de acuerdo con lo que el Señor me había ordenado".
(Mateo 27:9-10 La Palabra (España))

Ahora veamos lo que dice el profeta. Se trata de lo que le sucedió al profeta con unos pastores, cuando él era pastor.

“Quedó, pues, roto el pacto en aquel día y los tratantes de ovejas, que estaban observándome, reconocieron que era el Señor quien hablaba. 12 Yo les propuse:
— Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo.
Entonces pesaron lo que me correspondía como salario y me dieron treinta siclos de plata. 13 El Señor, por su parte, me dijo:
— Echa al tesoro [del Templo] ese buen precio en que me han valorado.
Tomé los treinta siclos de plata y los eché en el tesoro del Templo del Señor”.
(Zacarías 11:11-13 La Palabra (España))

¡Hay bastante diferencia! ¿Verdad?

En cuanto al Salmo 16, lo transcribo. Nada hay en el que avale lo que dices.

Poema de David.
Dios, protégeme, que en ti confío.
2 Dijiste al Señor: “Tú eres mi dueño,
mi felicidad está en ti”.
3 En cuanto a las divinidades de esta tierra:
esos poderes que tanto me complacían,
4 esos muchos ídolos tras los que corren,
yo no les ofreceré sacrificios
ni pronunciaré su nombre con mis labios.
5 El Señor es la parte de mi herencia y mi copa,
tú eres quien diriges mi destino.
6 Me ha tocado una buena porción,
mi heredad me deleita.
7 Bendeciré al Señor que me aconseja,
aún de noche me remuerde mi conciencia.
8 Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no sucumbiré.
9 Por eso se alegra mi corazón,
mi interior se regocija,
todo mi ser descansa tranquilo,
10 pues no me abandonarás
en el reino de los muertos,
no permitirás que tu fiel vea la tumba.
11 Tú me muestras el camino de la vida,
junto a ti abunda la alegría,
a tu lado el gozo no tiene fin.
(Salmos 16 La Palabra (España))