
Iniciado por
KIMO
Es de sentido común: cuanto más complicado es algo,
menos probable es que haya surgido por casualidad.
Veamos un ejemplo.
Para que se forme una molécula de ADN,
unidad esencial de la vida, tienen que sucederse
con precisión múltiples reacciones químicas.
Hace tres decenios, el doctor Frank Salisbury,
de la Universidad del Estado de Utah (EE.UU.),
calculó que la aparición espontánea
de una molécula básica de ADN contaba con
unas posibilidades tan ínfimas que
cabía calificarla de imposibilidad matemática.
La complejidad resulta aún más obvia
cuando los seres vivos poseen órganos compuestos
que serían inútiles de no existir otros órganos
igualmente especializados.
Sirva de botón de muestra la facultad de la reproducción.
Por cierto.
Pero el origen que se supone tuvo el ADN, no es sobre la base de la casualidad,
como maliciosamente intentan de interpretar las teorías de origen de la vida, sino que sobre la base de la causalidad.
Obviamente, como en todo, interviene el azar.
Si pisas una cáscara de plátano y, con eso, te matas, lo que te mató fue la cáscara de plátano, que estaba ahí por casualidad.
El detonante de la muerte, la cáscara de plátano.
La causa, la ley de gravedad.
La escena, el azar.
Y, según lo que se ha estudiado hasta la fecha, pasó mucho tiempo desde que las moléculas autoreplicantes
se organizaron estructuralmente de manera análogo a como se organizan los cristales, hasta formar una secuencia de adn.
Muchos miles o millones de años hasta que se formó una estructura estable.
Pero claro, mucho más fácil decir "fue Jehová", y punto.
Y, por sobre todo, poner todas las trabas posibles a la investigación
porque cualquier resultado positivo pone en peligro el dogma.
Y ese peligro debe ser combatido a toda costa.
Última edición por doonga; 25-jul.-2020 a las 22:01
Jamás comprenderás la inmensidad de La Nada.