“Santifícalos por medio de la verdad
—continúa Jesús—;
tu palabra es la verdad.”
Aquí Jesús llama “la verdad” a las Escrituras Hebreas inspiradas,
de las cuales continuamente cita.
Pero lo que enseñó a sus discípulos
y lo que ellos escribieron después
bajo inspiración como las Escrituras Griegas Cristianas
también constituyen “la verdad”.
Esta verdad puede santificar a uno,
transformar por completo su vida,
y hacer que uno se separe del mundo.
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LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)