
Iniciado por
ELB
en Carne y en espiritu. Claro
20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
Nuestro CUERPO es de Dios.
Nuesro Espiritu es de Dios.
AMBOS son de Dios y NADA ha de deshecharse.
En ninguna parte de la biblia se enseña que los humanos van al
cielo con cuerpos humanos glorificados.
La biblia dice que se siembra cuerpo fisico
se levanta cuerpo espiritual
si hay cuerpo fisico, dice que tambien lo hay espiritual.
Los que son “llamados y escogidos y fieles”,
seguidores de las pisadas de Cristo, sus “hermanos”,
que han sido engendrados espiritualmente como “hijos de Dios”,
han recibido la promesa de una resurrección como la de Cristo
El apóstol Pedro escribió lo siguiente a sus compañeros cristianos:
Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
porque por su gran misericordia nos dio un nuevo nacimiento
a una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo
de entre los muertos, 4 a una herencia que no se corrompe,
no está contaminada y no se marchita.
Esta se ha reservado en los cielos para ustedes,
(1 Pedro 1:3, 4)
Pedro también dijo que la esperanza que poseen son
“preciosas y grandiosísimas promesas, para que por estas
lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina”. (2Pe 1:4.)
Los “hermanos” de Cristo tienen que experimentar
un cambio de naturaleza, de humana a “divina”,
a fin de participar con él en su gloria.
El apóstol Pablo explica que no se resucita el cuerpo;
asemeja esa experiencia a una semilla que se planta y brota, pues “Dios le da un cuerpo
así como le ha agradado”. (1Co 15:35-40.)
Dios resucita al alma, a la persona,
con un cuerpo adecuado para el ámbito en el que resucita.
El escritor cristiano del libro de Hebreos
aplica a Jesús el Salmo 40,
y dice que cuando vino al “mundo” como el Mesías de Dios, dijo:
“Sacrificio y ofrenda no quisiste,
pero me preparaste un cuerpo”. (Heb 10:5.)
El propio Jesús comentó:
“De hecho, el pan que yo daré es mi carne
a favor de la vida del mundo”. (Jn 6:51.)
De esto se desprende que Cristo
no podía volver a recibir su cuerpo cuando resucitase
y retirar así el sacrificio que había ofrecido a Dios en favor de los hombres.
Además, ya no tenía que vivir más en la Tierra.
Su “casa” está en los cielos, con su Padre,
quien no es de carne, sino un espíritu. (Jn 14:3; 4:24.)
Por lo tanto, Jesucristo recibió un glorioso cuerpo inmortal e incorruptible,
porque “él es el reflejo de [la] gloria [de Jehová]
y la representación exacta de su mismo ser,
y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder;
y después de haber hecho una purificación
por nuestros pecados se sentó a la diestra de la Majestad
en lugares encumbrados.
De modo que ha llegado a ser mejor que los ángeles
[que son poderosas personas celestiales],
al grado que ha heredado un nombre más admirable que el de ellos”.
(Heb 1:3,*4; 10:12,*13.)
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)