"Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo."(Juan 2:18-21)
Jesús dijo que levantaría "este templo". Juan nos aclara que "este templo" era en realidad el cuerpo físico de Jesús: "él hablaba del templo de su cuerpo." Por lo tanto, el cuerpo físico de Jesús fue resucitado de la muerte. Muy simple. Sin embargo, los testigos de Jehová no creen en las propias palabras de Jesús.
El ego es un eje demasiado débil para hacer girar nuestra vida en torno a él.