Dios no es hombre, para que
mienta, ni hijo de hombre, para
que se arrepienta. Él dijo, ¿y no
hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? (Nm 23:19).
Además, el que es la Gloria de
Israel no mentirá ni se arrepentirá,
porque no es hombre para que se
arrepienta (1 S. 15:29).
Yo Jehová he hablado; vendrá,
y yo lo haré. No me volveré atrás,
ni tendré compasión, ni me arrepentiré
(Ez. 24:14).
Porque yo Jehová no cambio (Mal. 3:6).
El Padre de las luces, en el cual
no hay fases ni períodos de sombra (Stg. 1: 17)





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