¿Es verdaderamente científica la enseñanza de la evolución?
El “método científico” es el siguiente: Observe lo que sucede; fundándose en esas observaciones, formule una teoría en cuanto a lo que posiblemente sea verdad; someta a prueba la teoría mediante observaciones adicionales y por experimentos; y vigile para ver si se cumplen las predicciones fundadas en la teoría. ¿Es este el método que han seguido los que creen en la evolución y la enseñan?
El astrónomo Robert Jastrow dice: “Para desazón suya, [los científicos] no tienen respuesta clara, porque los químicos nunca han logrado reproducir los experimentos de la naturaleza sobre la creación de la vida desde materia inanimada. Los científicos no saben cómo sucedió eso” (
The Enchanted Loom: Mind in the Universe [El telar encantado: mente en el universo], Nueva York, 1981, pág. 19).
El evolucionista Loren Eiseley reconoció lo siguiente: “Después de haber regañado al teólogo por confiar en mito y milagro, la ciencia se halló en la posición no envidiable de tener que crear una mitología propia: a saber, la suposición de que lo que tras de mucho esfuerzo no pudo ser probado que estuviera aconteciendo hoy, había, en realidad, tenido lugar en el pasado primitivo” (
The Immense Journey [El larguísimo viaje], Nueva York, 1957, pág. 199).
Según la revista
New Scientist: “Una cantidad creciente de científicos, y más particularmente un número aumentante de evolucionistas [...] presentan el argumento de que la teoría evolucionista darviniana no es de modo alguno una teoría genuinamente científica. [...] Muchos de los críticos tienen las más elevadas credenciales intelectuales” (25 de junio de 1981, pág. 828).
El físico H. S. Lipson dijo: “La única explicación aceptable es
creación. Sé que esto es anatema para los físicos, como de hecho lo es para mí, pero no debemos rechazar una teoría que no nos gusta
si la prueba experimental la apoya”. (Cursivas nuestras.) (
Physics Bulletin, 1980, Vol. 31, pág. 138.)