¿Qué hay de los “hombres-monos” en las ilustraciones de libros de texto, enciclopedias y museos?
“Para completar los detalles de la carne y el pelo de tales reconstrucciones hay que recurrir a la imaginación. [...] El color de la piel; el color, la forma y la distribución del pelo; la forma de los rasgos; y el aspecto de la cara... de estas características no sabemos absolutamente nada respecto a cualesquiera hombres prehistóricos.” (
The Biology of Race, Nueva York, 1971, James C. King, págs. 135, 151.)
“La vasta mayoría de las concepciones artísticas se fundan más en la imaginación que en la prueba. [...] Los artistas tienen que crear algo que se encuentre entre un antropoide y un ser humano; mientras más antiguo se diga que es el espécimen, más parecido a mono lo hacen.” (
Science Digest, abril de 1981, pág. 41.)
“Tal como lentamente estamos aprendiendo que los hombres primitivos no son necesariamente salvajes, así tenemos que aprender a darnos cuenta de que los hombres primitivos del período Glacial no eran ni bestias brutas ni semiantropoides ni cretinos. De ahí la inefable estupidez de todos los intentos por reconstruir al hombre de Neandertal o hasta al hombre de Pekín.” (
Man, God and Magic [El hombre, Dios y la magia], Nueva York, 1961, Ivar Lissner, pág. 304.)
¿Acaso no se presenta la evolución como un hecho en los libros de texto?
“Muchos científicos sucumben a la tentación de ser dogmáticos, [...] vez tras vez se ha presentado la cuestión del origen de las especies como si finalmente se hubiera resuelto. Nada pudiera estar más lejos de la verdad. [...] Pero la tendencia a ser dogmáticos persiste, y no rinde ningún servicio a la causa de la ciencia.” (Periódico
The Guardian, Londres, Inglaterra, 4 de diciembre de 1980, pág. 15.)
Pero ¿es razonable creer que todo lo que hay en esta Tierra fue creado en seis días?
Hay grupos religiosos que enseñan que todo lo que existe fue creado por Dios en seis días de 24 horas. Pero eso no es lo que la Biblia dice.
Génesis 1:3-31 da un relato de cómo Dios preparó la Tierra —que ya existía— para ser habitada por humanos. Dice que esto se efectuó durante un período de seis días, pero no dice que estos eran días de 24 horas. No es cosa rara en algunos países el que alguien se refiera a “el día de mi abuelo”, queriendo decir toda la vida del abuelo. Del mismo modo, la Biblia muchas veces usa el término “día” para describir un espacio de tiempo extenso. (Compárese con
2 Pedro 3:8.) Así, pues, razonablemente los “días” del
capítulo 1 de Génesis pudieran haber durado miles de años.