Estas personas a las que Pablo llama "irrazonables", por creer que los cuerpos de los resucitados son los mismos cuerpos con los que murieron, creen muchas cosas absurdas y ridículas sobre el cuerpo de la resurrección de Jesús.

Antes menciono la idea de ellos de que el mismo cuerpo que tenía fue ocupado por Jesús. Ellos creen que ese cuerpo de unos dos metros está sentado con carne y huesos al lado de Dios en los cielos. Incluso dicen que tiene carne y huesos, PERO no sangre . Según ellos, incluso tiene los huecos de los clavos en sus manos y pies, porque la Biblia dice que Jesús se los enseñó a Tomás y le dijo que los palpara.

Si Jesús tuviera en sus manos y pies los huecos de los clavos, sin duda tendría también las marcas de los latigazos con figas metálicas que le desgarraron la piel cuando estaba siendo juzgado, así como las heridas de las espinas que le clavaron en la cabeza como corona. Así que Jesús con su "cuerpo glorificado", según estas personas irrazonables, tiene una apariencia bastante desgarradora.

Sin embargo, la Biblia nos cuenta que en las apariciones de Jesucristo, sus seguidores nunca lo identificaron ni por su cuerpo ni por su cara. Eso fue así, a pesar de que se apareció en repetidas ocasiones a ellos. Pero estas personas irrazonables no se dan cuenta que si Jesús hubiera tenido la misma cara del cuerpo que era más que conocido por sus discípulos, no hubiera habido necesidad de enseñarle los huecos de los clavos a Tomás, porque fácilmente habría sido reconocido por su cara y su porte corporal. Pero estas personas que Pablo llama "irrazonables" ... pues NO RAZONAN.