[EL DIOS EMOTIVO, comentario 176]
El problema inmediato que se presentaría es el de la satisfacción de la pulsión psicosexual, algo imposible de resolver en las condiciones dadas. Por lo tanto, habría que abandonar el proyecto de las 1001 homocopias individuales y reemplazarlo en todo caso por mil homocopias de una pareja (hombre y mujer) promedio. Pero ello complicaría mucho las cosas, pues la mentalidad de pareja es bastante más compleja que la de un solo individuo. Habría que esperar una más rápida diferenciación o divergencia de la personalidad de las parejas, lo cual afectaría inevitablemente a la personalidad de cada miembro de cada pareja; de manera que el consenso se tendría que establecer sobre una población considerablemente más heterogénea y difícil de coordinar, y eso sin contar con la venida al mundo de hijos (pues con éstos la diversificación se acrecentaría tanto y tan velozmente que, en breve, estaríamos prácticamente situados en un modelo de sociedad humana muy similar al tradicional).