Primero
Ustedes están cambiando las escrituras

Jesús es el hijo de Dios
y no parte de una trinidad

Jesús nació bajo el pacto de la Ley judío para el cual Moisés sirvió de mediador. Cuando Jesús se bautizó y fue ungido con espíritu santo, llegó a ser el Mediador de un nuevo pacto que habría de hacerse con judíos o israelitas espirituales. El que hubiese un nuevo pacto significó que habían llegado los “últimos días” del pacto de la Ley judío y del sistema judío que giraban en torno al templo de Herodes allí en Jerusalén. Cuando Jesús ascendió al cielo como Mediador entre Dios y sus discípulos, el nuevo pacto quedó sellado con el valor de la sangre de su sacrificio humano perfecto. Se dio la prueba de esto en aquel maravilloso día del Pentecostés con el derramamiento del espíritu santo, que produjo israelitas espirituales con los cuales hacer el nuevo pacto. Al mismo tiempo esto borró, sí, canceló el viejo pacto de la Ley que se había hecho con el Israel carnal.