¿Y quién eres tú para ponerte en el puesto de Dios y quitarle esa autoridad diciendo quién puede morir y quién puede vivir?... ¿Acaso no son locas tus palabras?... Todo aquel que juzga y condena a los demás poniéndose en el puesto de Dios, es un descerebrado que no conoce nada del Evangelio.
¿Y quién eres tú para juzgar si yo soy o no soy como un ángel del cielo?... ¿Acaso no se locura tu forma de hablar?... A Jesucristo no le agradan los soberbios como tú, pues a Jesucristo le agradan los humildes y aquellos que saben perdonar setenta veces siete. Pero se ve que a ti te importa muy poco lo que manda Jesucristo. Jesucristo, hablando de los misericordiosos y de los humildes, así te dice:Afirmar eso es de una soberbia y insensatez de cuidado. Tu no eres como los angeles del cielo...o te atreves a afirmar que si??
"Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". (Mateo 5:7)
Y la virgen María así te dice de los soberbios:
"Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos,
Y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes,
Y a los ricos envió vacíos." (Lucas 1)
El que los direcciona es Jesucristo, y Jesucristo quiere que seamos misericordiosos, porque si no eres misericordioso, pueden condenar a muchos inocentes, pues fíjate lo que te dice el Señor:
"... si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes" (Mateo 12:7 )
Tú sé siempre misericordioso y nunca abandones a aquel que te pide amor, porque si le abandonas por causa de doctrinas religiosas que Jesucristo no mandó, entonces cae sobre ti la sentencia de Jesucristo:
"... si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes"






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