Estás diciendo que, hay que tirar los diccionarios a la basura porque "alguien-con-poder" decida que "aquello" ya no es "aquello" sino "otra cosa". Terminarán llamando "matrimonio" al contrato laboral ("me casé con la empresa")... Por supuesto, de amor no hay nada sino solo interés.... Si el contrato laboral fuera un matrimonio eclesiástico, lo podría anular...
Ay pena, penita, pena.





Responder Citando
