Se me ha puesto parlanchina la señora....



Dice Tía Teresa que hay personas que entienden los negocios y la vida como una competición en la que "sólo puede quedar uno", ella los llama "los eternos perdedores" gente que no duerme hasta que elimina a su rival.
El fallo está, según ella, en que es más fácil tener éxito entre amigos que entre enemigos. Los amigos son los que nos avisan de una buena oportunidad o de un peligro y los enemigos buscan directamente que desaparezcamos del mapa.

¿Por qué llora el niño de la imagen si es el cuarto mejor de todos los que se presentaron a la competición? Llora porque hay tres mejores que él y no se alegra por ser él lo suficientemente bueno como para ocupar ese lugar. Así dice Tía Teresa que se comporta el perdedor en los negocios...¡Llora por lo NO conseguido y sufre de dolores eternos porque SIEMPRE habrá quien rentabilice mejor que él los tiempos y las oportunidades consiguiendo para sí mismo dosis de veneno, si no letal, lo suficientemente altas como para mantenerlo odiando su propia existencia.

¿Qué es mejor, conservar un aliado dejando que se escape un millón cuando se ha hecho un magnífico negocio o sufrir eternamente la "torpeza" de no haber exprimido el limón hasta su última gota? Según Tía Teresa, y en esto no suele equivocarse, hay "pequeños cabos sueltos" que se dejan sin atar para no estrangular a quien en otra ocasión puede pagar con intereses.

¿Será por eso que la bruja de mi Tía Teresa me aprieta pero no me ahoga?