Veo una pequeña contradicción. No podemos saber si se conoce mucho o poco, pero si lo suficiente. Es casi como la idea de Dios; no podemos saber pero es suficiente como para negarlo. Es un poco conformista o superficial.
Cuando nos separamos de los primates comenzamos a transitar una calle empedrada. Creamos cultura de generación en generación, no sabemos si estamos al inicio o a mitad camino pero hemos avanzado como para darnos cuenta de que la realidad que nuestra mente nos presenta es diferente de la que existe en la naturaleza. Ya Platòn con su mito de la caverna lo habìa entendido. Hemos creado instrumentaciones y experimentos para demostrar que esto es asì. Nacieron nuevas ciencias de lo “oculto” como la física cuántica, la psiquiatrìa, la física electrónica, etc.
El concepto de Dios va màs allà de un rezo o una nube. Tiene connotaciones sociales, políticas, antropológicas, culturales, filosòficas, tradicionales, etc. Responde a una necesidad del ser humano y no será una simple afirmación lo que resolverà su existencia o su muerte.
Lo que existe en la naturaleza existe como concepto en nuestra mente; Dios “es” algo y “està” en algùn lugar; debemos determinar cuàl es. Mientras la explicación se base en que no existe y que no hay lugar para él en nuestra mente, es algo bloqueante en el debate.
El concepto se va arrinconando para las mentalidades que deseen interpretarlo, pero no es que se va “negando” sino que se va “explicando”.
« El problema de la humanidad es que los tontos y los fanàticos son extremadamente seguro de sì mismos, mientras las personas sabias estàn llenas de dudas. » (Bertrand Russell)





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