Yo no trunco el Evangelio y doy el sentido que se merece a la cita del joven rico hasta el final de la cita.
Queda claro para siempre desde el principio de los tiempos hasta el final de los tiempos, que todo rico o aspirante a rico que quiera ser cristiano y predicar el evanghelio tiene que entregar los bienes como así manda Jesucristo repartir los con los pobres.





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