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Cuando yo leo lo que llaman biblia lo puedo hacer con prácticamente cualquier traducción, simplemente comprendo que están mal traducidas en algunos puntos y me acuerdo de ello.
Una de las características principales es que en textos antiguos en koiné, que son traducción, no existe algo como la traducción de un nombre u otro nombre en otro idioma que se considere el mismo nombre aunque sea otro porque cambia su fonética (un nombre se distingue por como se escucha). Así, lo que se nota es que se intenta representar la fonética empleando el otro idioma (en este caso koiné) usando el alfabeto de ese idioma.
Por ejemplo, en griego bíblico (como le llaman algunos a los manuscritos koiné) aparecen nombres que sabemos que son hebreos, con variantes textuales, sí, propias de esa lengua como colocar una sigma (s) al final u omitir parte de la fonética por limitaciónes del lenguaje. Así, por ejemplo, en koiné pudiera surgir la variante Elias para el nombre hebreo Eliah, y veremos que retirando la sigma (s) su fonética o como suena es lo mismo que en hebreo, porque se trata de ese nombre hebreo y no de un nombre de origen griego. En koiné no hay algo que se pueda emplear como "hei" (letra hebrea) ni como shin (letra hebrea que puede sonar como "s" o "sh, ch".
Así que es totalmente bíblico emplear el alfabeto de un idioma diferente al hebreo para escribir nombres, lo que no es bíblico es alejarse de la fonética de ese nombre.
Jehová y Jesús no son nombres bíblicos en el sentido de que no siguen la tendencia de los manuscritos más antiguos que llegan a nuestros días. La letra jota en español, por ejemplo, no existía con esa fonética moderna en el español antiguo, por tanto, en caso de Jesús la fonética sería Iesu(s) (aquí la transliteración palabra por palabra sería Iesous, pero su fonética es la dicha) proveniente del griego koiné y sería parecido en latín. De modo que en los textos más antiguos que llegan hasta nuestros días, antes de que los hispanos distorcionaran el nombre, lo que aparecía era Iesu o Yesu (en realidad Iesu, pero para que se me entienda).
Así pues, Jesús y Jehová no son bíblicos en este sentido de buscar lo que realmente dice la biblia, son nombres inventados por hombres.
Y, en cuanto al libro del profeta Daniel, es claro que ninguno hemos visto con nuestros ojos humanamente hablando los monstruos y cosas extrañas que se mencionan en este libro, ni aún heraldos (ángeles) poderosos como estos, pues estas cosas nos son maravillosas aunque invisibles, sin embargo, sí podemos apreciar acontecimientos que se relacionan con estas cosas maravillosas, como reinos y reyes. No porque yo crea que aquellas cosas que el ojo no ve no existan o sean simplemente imaginarias, no, sino porque ocurren de tal forma que el hombre terrenal no las puede percibir ni entender.
Última edición por Wigberto; 03-jun.-2026 a las 13:37
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