Jesús basó todo su ministerio
en las Escrituras judías
que estaban reconocidas en su tiempo,
lo que hoy llamamos el Antiguo Testamento o Tanaj.


Conclusión


Jesús predicó con la misma Biblia
que los judíos conocían, y la usó como fundamento
para demostrar que él era el cumplimiento
de la Ley y los Profetas.