Cita Iniciado por Loma_P Ver Mensaje
Misericordia, cuando era pequeña vivía en país musulmán con lo cual mis padres no tuvieron otra opción que meternos, y aunque son ateos, a estudiar en el único colegio occidental que había que era de monjas francesas, allí teníamos que ir a clase de religión de manera obligatoria porque no teníamos otra opción. El sacerdote que impartía dichas clases al que no le gustaba que se hicieran preguntas incómodas a las que no sabía responder de manera coherente le molestaron especialmente las mías, con lo cual me sacaba al pasillo y durante 4 años me hizo copiar tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento a mano, por hereje me decía. Pero aún así no pudo callarme por la simple razón que mis preguntas aumentaban a medida que mis conocimientos sobre la biblia lo hacían también.

De mayor y cuando acabé medicina y la correspondiente especialidad, me apunté a la Licenciatura de Historia y escogí la especialidad de Historia Antigua de la Humanidad precisamente para continuar rebatiendo la obligatoriedad de que otros y otras tengan que perder su tiempo con inutilidades, así de claro te lo digo y te lo cuento.

Dicho esto, sí, sé y mucho de lo que hablo, de lo que creéis, y de lo que habéis impuesto a la fuerza a demasiadas personas en todos los lugares del mundo.
Cita Iniciado por Roberto0 Ver Mensaje
Pues no te ha servido de nada.
Porque no te han enseñado ciencia cristiana, enseñanza cristiana.
El cura que tenías estaba seguro sirviendo a una falsa religión, por eso tú has cogido rechazo, odio.

Pero lo que aquí se te está predicando, es Evangelio, es enseñanza del Evangelio, enseñanza del verdadero Dios, que tú no quieres ni amas.
A otro con el cuento.
Desconozco qué parte no has entendido de mi historia. El copiar durante 4 años me proporcionó unos conocimientos plenos sobre la biblia, luego al estudiar la Historia lo rematé, y si precisamente me saqué mi segunda Licenciatura ya de bien adulta no puede ser por odio sino por gusto de terminar de aprender las dos partes de la leyenda.

Por eso os estoy diciendo que los que no tenéis ni idea de vuestra doctrina sois vosotros no yo, que precisamente soy atea. Cuando un día vinieron los testigos de jehová a casa me mandaron para discutir a sus jerarcas, vinieron dos veces y nunca jamás aparecieron, no era conveniente discutir con alguien que sabía mucho más que ellos, y lo mismo os digo a vosotros y no por presunción, y por eso os enfadáis conmigo vosotros también porque sencillamente vuestro conocimiento es muy muy escaso.