EL PAPA Juan Pablo II reconoció el 22 de diciembre de 1993 que el origen de la Navidad no es bíblico. Respecto a la fecha del 25 de diciembre, el Papa admitió: En la antigüedad pagana se festejaba ese día el nacimiento del Sol invicto, y coincidía con el solsticio de invierno. A los cristianos les pareció lógico y natural sustituir esa fiesta con la celebración del único y verdadero Sol, Jesucristo.

Un comunicado de prensa del Vaticano decía: La fiesta de la Navidad aparece por primera vez en el año 354 E.C.