Que haya cuatro evangelios responde, parece, menos a la separación física entre las diferentes iglesias judeocristianas, que a sus divergencias doctrinales. El orden cronológico de redacción de los sinópticos pare ser Marcos, Mateo, Lucas.

Marcos o no se interesó por la llamada infancia de Jesús, o no supo encontrar datos, o silenció los que obtuvo. Su evangelio empieza con Jesus ya mayorcito, entre 30 y 50 años: 1:9: «Y sucedió que por aquellos días vino Jesús [a Jerusalen] desde Nazaret de Galilea.»

Lucas cuenta que Juan envio algunos discipulos a preguntarle: ¿Eres tu el que ha de venir o esperamos a otro? Y Jesús respondio: "Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la buena nueva"
Esto es exactamente la primera parte del evangelio de Marcos: una colección de curaciones imposibles y algo de doctrina sobre el arrepentimiento, las cuales eran interpretables por algún sector judio como signo de mesianidad.

El mesias judio era pensado como un libertador con poder militar y se lo buscaba desde hacia siglos. Pero, ¿como reconocerlo? Atribuyéndole características, signos, cada cual a su gusto, asi que eran variados: no se podia contentar a todos, pero si intentarlo con un sector determinado.
Los signos del mesianismo es un tema clave en los sinópticos. Acabamos de ver el primero en Marcos, y que era el principal signo esperado por los seguidores de Juan.

En Marcos Jesus no tiene dudas de su propio mesianismo y lo presenta reclutando ayudantes directos fieles y dándose a conocer al pueblo. Su concepción del mesianismo incluía martirio, muerte y resurreccion al tercer dia. Marcos dice que el origen de estos signos está en las Escrituras, pero no especifica los pasajes.

Jesus curó enfermos y resucitó muertos y, segun su propia profecia, fue muerto y resucito al tercer dia. Pero de momento aun no se ha cumplido un punto de su predicación, el unico valido para los judios de su epoca: «Yo os aseguro que entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios.»

(seguira con Mateo).