
Iniciado por
tomas0402
La breve historia bíblica de Caín y Abel nos narra cómo Jehová fue la causa de la enemistad entre dos hermanos.
Todo sabemos que el olor a carne quemada (sacrificios de Abel) era preferido a Jehová frente el olor a hortalizas quemadas (sacrificios de Caín). Pero tambien sabemos que, para convivir, tenemos que disimular. Parece ser que al tal Jehová no le importa despreciar a las personas.
No hay historia del AT que no manifieste que ese tal Jehová es un impresentable.
Un auténtico impresentable.
Es presentable en la medida que Jehová es una proyección de las pasiones humanas sobre un ente externo imaginario.
Las referencias a Jehová difieren muy poco de los mitos griegos con sus dioses.
Son creaciones humanas, en que el hombre deposita sus pasiones (tanto las negativas como las positivas) en un ente externo,
para luego sentarse en una butaca y poder observar su propio comportamiento.
En ese sentido y contexto, los mitos bíblicos tienen un gran valor, al igual que los mitos de otros panteones, al
funcionar como una guía o espejo del ser humano.
Jamás comprenderás la inmensidad de La Nada.