Las bestias en la Biblia representan gobernaciones humanas,imperios.
Juan dice que el 666 es número de hombre, no de una persona celestial, de modo que el nombre ayuda a confirmar que la bestia salvaje es terrestre, símbolo de gobernación humana.

Tal como el seis no llega a la altura del siete, así tres veces seis al tercer grado es un nombre apropiado para el gigantesco sistema político del mundo (no olvidemos que las bestias representan gobernaciones humanas) que tan miserablemente fracasa en cuanto a satisfacer la norma de perfección de Dios. La bestia salvaje política del mundo rige con supremacía bajo el nombre-número 666, mientras que la política en grande, la religión en grande y los negocios en grande mantienen en funcionamiento a esa bestia salvaje como opresora de la humanidad.