Podemos dar gracias a los romanos, y especialmente al emperador Adriano, que venciera por completo a los judíos y que les mandara a hacer gárgaras por el mundo.
El ser humano es como es: soberbio, egoísta, traicionero, ladino, embustero, traidor, etc.
Pero decir que ha sido así porque un dios así se lo ha mandado, me da la impresión que tales sujetos (los israelitas), están jugando fuera de juego. Al tal dios no hay por dónde cogerle, si no queremos mancharnos las manos de MIERDA.
Espero (vana esperanza) que la ONU defienda los derechos de los palestinos, y haga saber (con diplomacia, claro), que por su modo de ser tan conflictivo, un emperador romano llamado Adriano les dejó sin patria.
La Verdad nos hará libres.