Los estudiosos de las Escrituras están de acuerdo en que el orden de aparición de los evangelios sinópticos es: Marcos, Mateo y Lucas. Cabría pensar que el que investigó primero (Marcos) se encontraría con más material inédito sobre Jesús que los que investigaron después (Mateo y Lucas). En especial, más que Lucas, el último en investigar.

Pues resulta que no es así. Los que investigan después encuentran más material inédito que los primeros.

Tomemos como ejemplo las parábolas:

El primer evangelista, Marcos, narra una sola parábola propia de él, y comparte tres parábolas con Mateo y Lucas. Aclarando: Marcos narra cuatro parábolas de las que tres son copiadas por Mateo y Lucas.

El segundo evangelista, Mateo, narra diez parábolas propias; comparte tres parábolas con Marcos, y comparte seis parábolas con Lucas. Aclarando: Mateo narra dieciséis parábolas propias, de las cuales Lucas le copia seis. A su vez, Mateo copia tres parábolas de Marcos.

El tercer evangelista, Lucas, narra dieciocho parábolas propias. También ha copiado tres parábolas de Marcos y seis de Mateo.

El total de las parábolas que cada evangelista aporta como nuevas asciende a treinta y ocho, correspondiendo cuatro a Marcos, dieciséis a Mateo y dieciocho a Lucas.

Entre las parábolas propias de Lucas se encuentra la de El rico y Lázaro, y al final de las bienaventuranzas los Ayes contra los ricos, que se les pasaron desapercibidos a Marcos y Mateo.

Un poco raro ¿No?