Para justificar que la historia de Jesús está escrita en griego, lengua que no hablaba ningún discípulo (solamente el aborto), inventaron el famoso “don de lenguas” que el Espíritu Santo concedió a unos cuantos.
El “don de lenguas”, como las “resurrecciones” que realizó Jesús, serían acontecimientos que transcenderían fronteras, y llegarían a conocimiento de escritores e historiadores de la época.
Dicen que la época de Jesús está muy bien detallada por los ilustre historiadores que hubo. Resulta raro que ninguno hable del tal Jesús.
La Verdad nos hará libres.