Cita Iniciado por tomas0402 Ver Mensaje
Jesús era un judío muy creyente. Los judíos se consideraban hijos de Dios. No es de extrañar que Jesús, cuando hablaba de Dios, dijera el Padre o mi Padre.

Si somos personas creyentes, asumimos que hay un Ser Creador y Bondadoso que vela por nosotros. No es de extrañar que en algunas etapas crueles de la vida, cuando nos hemos visto desbordados por la adversidad, hayamos pensado: “¡Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” (Si nunca llegó a este extremo, le felicito).

Dicen que en el momento de la muerte pasa ante nosotros toda nuestra vida, como si de una película a cámara rápida se tratara. Ignoro si esto es cierto, pero por cierto lo doy.

Siempre me ha causado extrañeza las palabras que dijo Jesús instantes antes de morir: « ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?». Por su forma de hablar en los evangelios, sería más lógico que hubiera dicho: « ¡Padre mío, Padre mío! ¿Por qué me has abandonado?». Pero Jesús era un ser humano (nada tenía de divino). Y como cualquier ser humano actuó.

Los teólogos encontrarán ciento y una razón que justifiquen estas “palabras de abandono” con bonitas explicaciones, pero no podrán ocultar una cruda realidad: Jesús, en el instante de su muerte (ignoro si vio la película de su vida pasada), actuó como cualquier mortal. Como ser humano que era simplemente.
Pues desconozco por qué suplicaba a su padre, puesto que según los creyentes él ya sabía a qué llegaba, y llegaba para morir. Tampoco entendí nunca el de dónde se sacaban que era para perdón de lo pecados que nunca fueron perdonados porque hasta donde todos sabemos y según ellos mismos se continúa naciendo con el pecado ese original.

Tampoco pasa la vida a cámara rápida delante nuestro en la muerte, esos que dicen esas cosas son tan alucinados como los creyentes.