Cita Iniciado por Elisabet* Ver Mensaje

Eso es lo que dice la traducción que tú has escogido pero hay otras Biblias que traducen de otra forma ese versículo:

Biblia Reina Valera 1990 (Adventista del Séptimo Día)

'Si alguno viene a mí, y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Biblia Versión Israelita Nazarena 2011
“Si alguno viene a mí y no me ama más que a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y aun su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Estas traducciones que yo he puesto son más comprensibles porque Jesucristo es Dios mismo que se hizo hombre y hay que amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente. Eso es lo que Dios mandó desde el principio.

Y en estas palabras no se manda odiar ni aborrecer a las personas.




Eso de que vaya a ser falso lo de amar a los enemigos no tiene ningún sentido, pues el Evangelio es la Buena Nueva, que es la enseñanza misericordiosa que se encuentra en todo el contexto del Evangelio. Y esta enseñanza misericordiosa que se encuentra en todo el contexto del Evangelio, que nos manda amar a todos, incluso a los enemigos, está ahí y nadie ha podido quitarla, por mucho que hayan querido cambiar la traduciendo mal las Escrituras o interpretando mal las palabras del Evangelio.

Y no han podido quitar la misericordiosa enseñanza de Jesucristo que se encuentra en todo el contexto del Evangelio porque Jesucristo dijo que el Evangelio sería predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones.

Cita Iniciado por tomas0402 Ver Mensaje
Entonces, lo del infierno y las llamas, y el sufrimiento eterno, no lo dijo Jesús. No entra dentro del contexto de la misericordia.
Por supuesto que lo del infierno y las llamas abrasando, y el sufrimiento eterno, NO es la verdadera enseñanza de Jesuscristo. Ese infierno fue inventado por las religiones, las mismas religiones a las que les interesa todo lo escrito en las Biblias y que quieren volver a imponer todos los mandatos del Viejo Testamento que Jesucristo abolió con sus enseñanzas del Evangelio, por las que dio su vida para que conociéramos los verdaderos mandamientos de Dios, que son los mandamientos que Jesucristo nos enseña en el Evangelio.