
Iniciado por
tomas0402
No siempre las “buenas obras” van acompañadas de una buena intención. La buena obra se ve, la intención no.
Un breve cuento:
La Bueno Obra:
Había una vez un señor muy rico que acostumbraba a pasear por las tardes con su perro. Vivía en un barrio de gente adinerada, al que solían ir mendigos pidiendo limosna. Esto le molestaba en extremo a nuestro rico.
Un día ordenó a sus sirvientes que prepararan una gran mesa, abastecida con exquisitos manjares y en abundancia. También les ordenó que salieran a la calle y reclutaran el mayor número de mendigo para sentarlos a la mesa.
Una vez que todas las sillas de la mesa estuvieron repletas de mendigos, el señor dijo que podían comer tanto como quisieran, pero no podían llevarse nada de la comida sobrante. Incluso mandó a sus sirvientes que animaran a comer a los mendigos.
Los mendigos comieron tanto, que la mayoría quiso llevarse en el estómago la posible comida sobrante.
Los periódicos se hicieron eco de esta comilona benefactora, y a los quince días se estaba debatiendo en el Ayuntamiento la posible concesión a nuestro rico de la medalla de “Ciudadano ejemplar”. No existía tal galardón en el Ayuntamiento, pero se aprovechaba el evento para crearlo.
La Intención:
Al día siguiente de la comilona de vagabundos, nuestro rico recibió una llamada telefónica de su mejor amigo:
-- Me he enterado de tu comilona a los vagabundos ¿Cómo es eso, si los odias?--
-- Así es. Pero espero que la mayoría haya reventado, y no vuelvan a molestarme—
Fin del cuento
Moraleja: Siempre que veamos “una obra buena”, preguntémonos cual será su intención. Por ejemplo:
"Antes al contrario: = si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; haciéndolo así, amontonarás ascuas sobre su cabeza. ="
(Romanos 12:20 - Biblia de Jerusalén).
«Amontonar ascuas sobre su cabeza» ¿Sabes lo que eso significa?