Cita Iniciado por doonga Ver Mensaje
En este hilo, como también en los restantes hilos de este y otros foros se puede observar claramente lo que siempre he planteado respecto al cristianismo.

Cada creyente que se dice cristiano afirma que sus propias creencias corresponden a "La Verdad", y que las creencias de los restantes son falsas.

En este mismo foro hay hilos que datan de 2018. En otros foros, actualmente fenecidos, los hilos datan de varios años anteriores.

Y en todos ellos se postean los mismos argumentos una y otra vez,

>>Tú estás equivocado, y yo tengo la razón<<, en discusiones bizantinas absolutamente irrelevantes y demenciales.

Qué Jesús es un ángel, que Jesús es Dios, que Dios es uno, que Dios es trino, que vivirán en el cielo,
que vivirán en la tierra, para mencionar solamente algunas.
Y todos se acusan mutuamente de herejía, de falsarismo, de ignorancia, de tontera entre tanto epíteto e insulto.

Sin ir más lejos, en algún foro del pasado, un enfurecido Testigo de Jehová se refirió a mi diciendo que soy un hijo de puta, con esas mismísimas palabras.


Pero,
¿quién de todos lleva "La Verdad"? -- pues claramente ninguno. NI siquiera son conscientes de la torre de babel que intentan construir, y del ridículo que hacen.

Y luego dicen que están llamando a integrarse a los seguidores de Jesús.

No señores, ustedes no son cristianos.
Ninguno de vosotros es cristiano:

Solamente sois seguidores de vuestro propio orgullo, y de vuestra propia arrogancia.
¿Qué opinaría San Agustín de los cristianos que intervienen en este Foro de Religión?
¿Sería muy diferente de la opinión de Doonga?

“Agustín había llegado a la misma conclusión que Hillel y los rabinos. La caridad era el principio central de la Torá y todo lo demás eran comentarios. El propósito principal de Moisés, en todo lo que escribió, fue el de predicar el doble mandamiento: amor a Dios y amor al prójimo. Este también había sido el mensaje central de Jesús, por lo que si ofendemos al otro en nombre de la Biblia, «hacemos del Señor un mentiroso».
La gente que se peleaba acerca de la Sagrada Escritura estaba llena de orgullo; «no saben el significado de Moisés, sino
que quieren el suyo, no porque sea verdad sino porque es el de ellos»
.
Así que «no dejes que nadie se cubra de orgullo contra su hermano por lo que está escrito — suplicó Agustín a su congregación—, sino que permítenos amar al Señor nuestro
Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todo nuestro juicio, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos»
.”
(Historia de la Biblia – Karen Armstrong)