Hay una escritura que dice:

"Maldito el hombre que confía en el hombre".

Es antigua, pero la creo.

Como también creo:

"Bendito el hombre que confía en el Señor".

Es claro que el evangelio, en el que creo, no usa el nombre Jesús (no pronunciar), sino que Ieshu.

¿Por qué he de confiar a ciegas en traducciones hechas por miembros del llamado cristianismo que se apartó de la doctrina verdadera, que no siguen la biblia desde hace más de mil años aunque sean un ejército? ¿Por qué he de seguir el camino de los indoctos, de los que no fueron constantes en la verdad?

"Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón".

Yo sé que La Palabra de Dios es la verdad, y él ha demostrado a las naciones, pues hasta el día de hoy las naciones han escuchado el evangelio; las que antes existieron y ya no están, y si llegaren a existir más, lo escucharán.

Pues la escritura ha estado al alcance. Si yo pude darme cuenta de que el nombre Jesús es falso, es por misericordia de Dios, como también lo es que ahora conozca el nombre Ieshu.

Esto no porque yo sea mejor que los otros humanos, sino porque sí hay un Dios en los cielos.