A un judío que le preguntó:
“¿Qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?”,
y que deseaba saber qué mandamientos debía seguir,
Jesús le mencionó cinco de los Diez Mandamientos y añadió el mandato de Levítico 19:18:
“Tienes que amar a tu prójimo [pl?·sí·on] como a ti mismo”. (Mt 19:16-19.)
También clasificó este mandato como el segundo más importante de la Ley
y como uno de los dos de los que penden toda la Ley y los profetas. (Mt 22:35-40; Mr 12:28-31; Lu 10:25-28.)