Ningún hombre tiene autoridad para hacer daño ni matar a las personas porque Dios mandó desde siempre y para siempre tener misericordia y "no matarás".
Por eso Jesucristo dijo:
Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
5:39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra
Mateo 5:38...
Con esta enseñanza, Jesucristo dejó abolida la ley del ojo por ojo y diente por diente. Y la dejo abolida porque no era verdadera ley de Dios, sino mandato de hombres.





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