Es Jesucristo el que te enseña que Dios no quiere sacrificios. No le contradigas. Ya te he dicho que alabar a Dios y confesar su nombre no es un sacrificio. Y no es un sacrificio porque Jesucristo no dijo que esas cosas fueran sacrificios. Las cartas enseñan cosas que no son lo que enseña el Evangelio, y Pablo te advirtió para que no siguieras Evangelios diferentes al Evangelio de Jesucristo, ni aunque los viniera predicando el mismo Pablo.





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