Además, la Ley mosaica destacaba el amor.
Imagínese a un país moderno con un código
legal que preceptuara incluso el amor

Iniciado por
KIMO
La Ley recalcaba la misericordia y la compasión,
sobre todo para con los humildes o desamparados.
Señalaba en específico la protección que requerían
las viudas y los huérfanos. (Éxodo 22:22-24.)
Se resguardaba del maltrato a los animales de trabajo,
y se respetaban los derechos básicos de la propiedad.
(Deuteronomio 24:10; 25:4.)
Aunque la Ley castigaba con pena de muerte el asesinato,
mostraba misericordia al homicida involuntario.
(Números 35:11.)
Los jueces israelitas tenían la facultad de penar
algunas infracciones en función de la actitud del infractor.
(Compárese con Éxodo 22:7 y Levítico 6:1-7.)
Jehová dio el ejemplo a los jueces aplicando la Ley
con firmeza cuando era necesario, pero a la vez
con misericordia siempre que fuera posible.
Al rey David, que había cometido adulterio y asesinato,
le mostró misericordia, aunque no lo eximió de castigo,
pues no lo libró de las terribles consecuencias que se derivaron
de su pecado. Sin embargo, David no fue ejecutado
debido al pacto del Reino y a que era un hombre misericordioso
por naturaleza que demostró arrepentimiento de corazón.
(1 Samuel 24:4-7; 2 Samuel 7:16; Salmo 51:1-4; Santiago 2:13.)
Jesús debió de sentirse muy triste
al ver que los escribas y los fariseos
aplicaban mal la Ley de su Padre.
Es cierto que estos líderes religiosos cumplían
al pie de la letra algunos de sus detalles más pequeños.
Por eso, Jesús reconoció: “Dan el décimo de la hierbabuena
y del eneldo y del comino”.
Entonces, ¿cuál era el problema?
Que habían “desatendido los asuntos de más peso de la Ley, a saber:
la justicia y la misericordia y la fidelidad” (Mat. 23:23).
Aquellos fariseos no captaban el significado de la Ley
y se creían mejores que los demás.
Pero Jesús sí entendía lo que había detrás de la Ley
y lo que cada mandamiento revelaba sobre Jehová.
Así, la Ley mosaica no solo prohibía el asesinato,
sino que mandaba: “Tienes que amar a tu prójimo
como a ti mismo”. (Levítico 19:18.)
No solo vedaba el trato injusto al residente forastero; ordenaba:
“Tienes que amarlo como a ti mismo,
porque ustedes llegaron a ser residentes forasteros
en la tierra de Egipto”. (Levítico 19:34.)
No solo condenaba el adulterio; requería que el esposo
regocijara a su esposa. (Deuteronomio 24:5.)
Tan solo en el libro de Deuteronomio aparecen
una veintena de veces términos hebreos que denotan
la cualidad del amor. Jehová les aseguró
a los israelitas su propio amor, pasado, presente y futuro.
En realidad, el mayor mandamiento de la Ley mosaica era:
“Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón
y con toda tu alma y con toda tu fuerza vital”. (Deuteronomio 6:5.)
Jesús dijo que toda la Ley pendía de este mandamiento,
junto con el de amar al prójimo. (Levítico 19:18; Mateo 22:37-40.)
No extraña que el salmista escribiera:
“¡Cómo amo tu ley, sí! Todo el día ella es mi interés intenso”.
(Salmo 119:97.)
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)