Se te olvida lo que enseña el evangelio
El pecado del mundo lo quita solamente la sangre de Jesucristo
cuando ejercemos fe en ella.

(1 Juan 1:7) y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado.


(Hebreos 13:12) para santificar
al pueblo con su propia sangre.


(Efesios 1:7) Por medio de él conseguimos la liberación por rescate mediante su sangre, sí, el perdón de nuestras ofensas, según las riquezas de la bondad inmerecida de Dios.