Vosotros, los TJ, igual que los grandes cleros del mundo, os gloriáis de que sois grandes organizaciones religiosas del mundo. Pero la verdadera Iglesia de Jesucristo no es una organización mundial, porque los cristianos que la componen son como la puntita de una oreja y las dos patitas del Cordero en la boca del lobo.
Y así estamos los verdaderos cristianos, que son los que predican el Evangelio y los misericordiosos mandamientos del Evangelio que Jesucristo mandó guardar para entrar en la vida.





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