Reproduzco aqui uno de los posts que en su tiempo sirvió para que tres compañeros de foro que al parecer nada entienden del tema se pusieran de acuerdo para cachon.dearse durante mucho tiempo de lo escrito, como si ellos fueran doctorados del tema por la propia Naturaleza. (Sin ningún resentimiento, bien al contrario. Me ayudaron a comprender mejor algunas actitudes que tomamos los humanos cuando vamos muy errados y no nos enteramos).

Hola a todos. Abro este hilo con la esperanza de que pueda interesar el conocer facetas de nuestra naturaleza que nos ayuden a comprenderla mejor, dismitificando y esclareciendo, dentro de lo posible, aspectos muy olvidados del Hombre, y por ello poco conocidos o mal comprendidos. Vuestras aportaciones pueden ser de vital importancia para conseguirlo. Si me lo permitís, empezaré con algunas vivencias propias para que nos vayamos haciendo la idea (quien lo desconozca), de como son algunas cosas y no como nos las imaginamos:

El primero que me hizo dar cuenta de que en algunos casos yo no actuaba como la mayoría de la gente, fué el cura del pueblo. En los casales de verano, era el cura y sus ayudantes los que los organizaban, y recuerdo que el Mn. se pasaba muchos ratos, haciendo ver que rezaba, con el libro delante suyo, y mirándome con un solo ojo, por encima o por los lados. Yo como era monaguillo y sabía que me tenía una cierta simpatía porque podía siempre contar conmigo, no lo encontraba raro, hasta que varias veces le oí hablar con padres de otros niños, diciendo que no sabía como lo hacía (jugábamos al fútbol y yo siempre estaba de portero) para estar en la portería a tiempo y parar la pelota, si me pasaba todo el rato mirando los árboles, las hormigas, la corteza, las hojas, los bichos, sin que aparentemente estuviera atento a las jugadas que se desarrollaban. Cuando me hacían un gol, que era rarísimas veces, siempre había alguien que iba corriendo a decirselo al párroco.

Una vez le oí decir a un padre "es que es inexplicable, a veces, cuando le tiran un penalty, cierra los ojos, se tira para un lado u otro, y los abre justamente en el momento de [co...] la pelota, que inevitablemente va a parar a sus manos". Yo, como tendría 7, 8, 10, años, no me habia dado cuenta porque lo hacía todo instintivamente. A partir de este día, empecé a fijarme. Resulta que los compañeros, que ya me conocían, sabían que podía leer sus mentes y hacían todo lo posible por no pensar hasta el último momento, ahí donde iban a tirar la pelota, o bien cambiaban de pensamiento a cada momento para despistarme. En estos casos, era cuando me centraba en sus mente y miraba de descubrir realmente donde pretendían tirarla, si no lo conseguía, cerraba los ojos y dejaba que mi cuerpo hiciera el resto. (Siempre que se jugaba a algún juego a dos bandos, yo era el encargado de descubrir en que mano se encontraba la piedrecita, para poder escoger el terreno de juego. Ésto, aunque yo no jugara.

Todo y que no nos conocemos personalmente, y que por lo tanto, ¿de qué iba a venir a mi edad, pretender hacer el pavo, explicando todas estas cosas si no fuera por el puro placer de dar testimonio de como somos y no de como creemos que somos?. Si nadie está interesado en estos temas, que para mi son muy importantes, y nadie hace nada al respecto, pocas generaciones más tienen que venir antes de que desaparezcan completamente de la naturaleza del Ser Humano.